Desde  que la operaron, la cosa no ha ido nada bien, ha tenido que ingresar en la UCI y ya lleva más de 15 días. Como cada día, Ramón viene a visitarla. 50 años casados y con un hijo, que vive fuera, hace que siempre hayan sido un equipo unido. Siempre los dos, para todo.

Ramón no se ha perdido ni una visita, a las 7 de la mañana, a la 13:00 del mediodía y a las 7 de la tarde. Cabizbajo, con los ojos enrojecidos, mezcla de cansancio y tristeza, entra cada día. Le coge la mano, se queda mirándola, 2 minutos y se va, no sin antes pasar por el mostrador y preguntar: “¿Cómo la veis? ¿Está mejor?”. Se ha convertido casi en un ritual.

La más mínima mejoría de Rosa hace que Ramón salga con una sonrisa de oreja a oreja, como quién ha ganado un primer premio. Pero, una de cal y otra de arena. Otra visita y Rosa está peor, parece que tiene fiebre. Otra vez, cabeza gacha y ojos rojos, Ramón se va a su casa solo y triste.

Cuando Ramón pregunta por la salud de su esposa, a las enfermeras nos entra un poco el miedo. Sí, sigue existiendo miedo entre la mayor parte de las enfermeras a informar sobre la salud de los pacientes de UCI: “Eso se lo tiene que decir el médico” “Uy, no puedo darle ese tipo de información”.

Existe miedo entre gran parte de las enfermeras a informar sobre la salud de los pacientes de UCI Clic para tuitear

Cuando alguna enfermera se atreve a decirle algo, la palabra que más veces se repite es “paciencia”. Incluso se me ha escapado alguna vez de la boca esa palabra, y al rato pensaba que si me lo dijeran a mí diría: “¿Paciencia? y una mierda“. Es una situación desesperante, los familiares de un paciente ingresado en la UCI viven un carrusel de emociones; pasando de la alegría desbordante ante una mínima mejoría, a la más absoluta desesperación cuando la cosa “se pone peor”. Y las enfermeras también tenemos que estar preparadas para estas situaciones.

Los familiares de un paciente ingresado en la UCI viven un carrusel de emociones. Clic para tuitear

En ocasiones, los familiares van a descargar parte de la desesperación e impotencia con malas formas o malas palabras hacia el personal sanitario, en otras nos van a necesitar tanto o más que los propios pacientes. La receta que suelo utilizar en estos casos es bien sencilla, trátalos cómo te gustaría que te trataran a ti (¿Es eso “humanizar? supongo que sí).

Los últimos días Ramón se ha ido consumiendo al mismo tiempo que la salud de Rosa. Cuando ya no se puede hacer nada más por ella que cuidarla para que tenga una buena muerte, Ramón me dice: “Sé que no se puede hacer, pero si se pudiera desconectar para que no padeciera más…”. Tiene que ser durísimo llegar a esta situación. Ver cómo tu mujer, compañera de viaje durante toda la vida, está conectada a infinidad de máquinas que la mantienen artificialmente con vida y desear que se apaguen todas las máquinas para que al fin pueda descansar.

Días después del fallecimiento de Rosa, Ramón vino a la UCI a visitarnos y darnos las gracias por el trato recibido. No se puede curar a todos los pacientes pero sí que se puede cuidar a todas las personas.  

No se puede curar a todos los pacientes pero sí que se puede cuidar a todas las personas. Clic para tuitear

Como bien dice Gabi Heras en esta TEDTalk, no debemos olvidar “El Cuidado de lo Invisible”

Soy de los que pienso que “de todo se aprende”. Ramón nos dio a todos una lección de amor, cariño y respeto hacia su mujer, y nos enseñó a cuidar mejor a los pacientes y a sus familiares. Muchas gracias Ramón.

[Esta es una historia real en la que se han cambiado los nombres de los protagonistas y otros datos para preservar su identidad]

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