Compartir es vivir

Son las 4:00 a.m., hoy libro pero mi cuerpo ha decidido, después de un ligero duermevela, que ya ha dormido suficiente por hoy, así que tras un rato de lectura en la cama, me levanto, enciendo el ordenador y dejo que los dedos paseen por el teclado al libre albedrío. Ya te adelanto que este no va a ser un post sobre tratamiento o cuidados de enfermería en el COVID-19, que creo que ya estamos todos un poco saturados de esto.

De repente, prácticamente sin darte cuenta, te encuentras confinado en tu casa por culpa del COVID-19. Si esto nos lo llegan a contar hace tan solo 3 meses, no nos lo creemos.

Situaciones que creíamos que eran de películas de ciencia ficción se han convertido en nuestro día a día; calles desérticas, ir a hacer la compra ataviados de guantes y mascarillas, programas de televisión a través de conexiones de Skype, el aplauso en los balcones de las 20:00…

Nos hemos pasado la vida corriendo a 1000 por hora y ha tenido que llegar un virus a darnos una bofetada de realidad. Esta sociedad masificada tiene un tendón de aquiles y el COVID-19 lo ha aprovechado a la perfección.

Nos hemos pasado la vida corriendo a 1000 por hora y ha tenido que llegar un virus a darnos una bofetada de realidad. Clic para tuitear

Como sociedad no estábamos preparados para lo que se nos venía encima, ni cuando comenzó el brote en China. Lo veíamos a través de la pantalla del televisor como si fuera algo que ocurriera en otro planeta. Pero de repente llegó el primer caso y a este le siguió el segundo y, casi sin darnos cuenta, el brote parecía imparable.

La respuesta frente al COVID-19

Esta situación en la que nos encontramos inmersos ha hecho que aflore lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros, aunque en líneas generales, ha sido una respuesta espectacular.

Si bien en algunas situaciones, los estamentos oficiales (OMS, Gobierno, Comunidades Autónomas…) no han sabido estar al altura, hay que decir que no debe haber sido fácil gestionar todo esto y que, al igual que «El capitán a posteriori», seguro que todos lo hubiéramos hecho mucho mejor…

El capitán a posteriori con el superpoder de «ver a posteriori»

Rápidamente, se organizaron a través de las redes sociales para fabricar piezas en 3D (en nuestro caso colaboró la empresa PROTOCAS 3D de forma desinteresada), máscaras de buceo se utilizaron como EPIs e interfases de ventilación mecánica no invasiva e incluso se empezaron a producir ventiladores a partir de piezas destinadas a la fabricación de automóviles.

Pieza de PROTOCAS 3D para fabricar EPIs de protección

Los profesionales sanitarios hemos aprovechado las redes sociales para compartir información. Los grupos de WhatsApp echaban humo, Twitter se inundaba de consejos, bibliografía y experiencias de otros compañeros.

Las enfermeras, pasamos de ser las eternas olvidadas de la sanidad a «héroes» de la noche a la mañana. Huelga decir que lo que somos es PROFESIONALES, y que hacemos ahora lo mismo que hacíamos el año pasado (eso sí, ahora ataviados con EPIs que te hacen sudar la gota gorda y te marcan la cara).

Cartas de agradecimiento en los portales han rivalizado con otras que «invitaban» a los profesionales sanitarios a marcharse a vivir a otro sitio (ya hemos dicho que esta situación ha hecho aflorar lo mejor y lo peor de cada uno).

Lo que de verdad importa

Mucho se hablará en un futuro cercano sobre la gestión de esta situación y, probablemente (eso espero), alguien tenga que dar explicaciones en sede judicial sobre el desabastecimiento, los EPIs en mal estado que se han repartido (o que no han existido) en algunos centros sanitarios, pero como decía un tuit el otro día (no me acuerdo del autor) «De todo esto aprenderemos una valiosísima lección que se olvidará en dos días».

El otro día encontré un trozo de papel en el que anoté los congresos, jornadas, clases, cursos, etc… que tenía pendientes y esto me dio que pensar. Desde que empezó todo esto no se me había pasado ni por la cabeza. Porque si algo hemos aprendido de todo esto, es a valorar lo que de verdad importa. La salud, la familia, los amigos, los abrazos, los besos, pasar más tiempo con los nuestros. Es lo que más echamos en falta y tratamos de suplirlo a base de videoconferencias y llamadas telefónicas que ahora son diarias.

Si algo hemos aprendido del COVID-19 es a valorar lo que de verdad importa. Clic para tuitear

Cuando todo esto pase, volverán los recortes en Sanidad, los «héroes» seguiremos haciendo nuestro trabajo como hasta ahora, las enfermeras volveremos a ser olvidadas del sistema y a la sociedad sólo le preocupará la final de la Champions o el desenlace de La isla de las tentaciones, pero ¿sabes qué? Ahí estarán tu familia y amigos, así que disfruta de ellos…

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