Salta tu nevera

Salta tu nevera

Después de unas semanas de inactividad (por culpa obligaciones laborales y de adaptar la web a las exigencias del dichoso RGPD) volvemos al ataque con las pilas cargadas a tope. Así que… AL LÍOOOO

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2018, que te peten!!!!

2018, que te peten!!!!

Pues parece que el 2018 se acaba y es tiempo de reflexionar. Como si de «Salud Con Cosas» se tratara vamos a tratar de resumir algunos acontecimientos que han marcado este año que termina…

Se acerca la nochevieja y por estas fechas siempre nos da por reflexionar sobre lo que hemos hecho y lo que queda por hacer, como si la vida no pasara segundo a segundo…

Este año, nos tocará despedirlo con una «Nochevieja de hospital«, eso sí, rodeado de compañeros de 10 y en un ambiente laboral que más bien pareciera familiar.

Este año nos comemos las uvas en el hospital via GIPHY

2018 ha estado lleno de buenos momentos, momentos regulares y mucho aprendizaje (en todos los sentidos). Este fue el año en que me decidí a saltar la nevera, no una si no varias veces. En alguna ocasión la salvé sin problemas y en otras el guarrazo fue de órdago. Huelga decir que he aprendido más con cada golpe que con los saltos limpios. Nadie que no se haya raspado las rodillas ha aprendido bien a ir en bici…

Ha sido un año de muchas ponencias. Quién me lo iba a decir a mí, cuando me tocaba exponer un trabajo y entraba en pánico, que algún día estaría frente a 300 personas en Albacete en la Jornadas del Día de la Enfermería (que desde ese día me ha robado el corazón).

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Muchos proyectos, mucho estrés y poco tiempo. Tiempo que, en demasiadas ocasiones, he tenido que robar a familiares y amigos. Tiempo que no se recupera. Vayan estas líneas para agradecer a mi mujer todo lo que ha aguantado y, espero, le queda por aguantar. Si dicen que detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer, en mi caso, detrás de un hombre del montón hay una mujer extraordinaría. Ella, sin duda, ha sido la que más ha sufrido este «robo de tiempo».

Si has llegado leyendo hasta aquí tal vez pienses que 2018 ha sido un mal año, pero no es así. Lo de «que te peten» es porque yo siempre tengo la costumbre de mirar más hacia delante que hacia detrás. Quién se pasa la vida mirando atrás no ve las piedras del camino.

Gracias por estar ahí, al otro lado de la pantalla.. Clic para tuitear

Y como si del mensaje del Rey se tratara, no quisiera acabar estas lineas sin agradecerte que estés ahí, al otro lado de la pantalla, leyendo, aportando, compartiendo y, en definitiva, haciendo cada vez más grande y más fuerte esta red que hace que todos crezcamos, como profesionales y como personas. Gracias.

Así que, si el 2018 ha sido cojonudo, esperemos que 2019 lo sea mucho más y que en nochevieja del año que viene podamos decir «2019 que te peten».

 

 

 

 

Enfermera. Cómo sobrevivir al contrato de Verano

Enfermera. Cómo sobrevivir al contrato de Verano

Llega la época de playa y piscina para unos y bolsa de trabajo y contratos de enfermeras para otras. Si eres de los segundos, estás de suerte porque te voy a enseñar como sobrevivir (incluso disfrutar) a tu contrato de verano.

Se acaban las clases, llega «el caloret» y es hora de ponerse morenos y disfrutar de la playa y el buen tiempo… ¿Todo el mundo? NO. Hay un gran número de enfermeras para las que el verano significa estar pendiente de la bolsa de trabajo, «a ver dónde me tocará ir a trabajar» y turnos interminables en el hospital.

En este post de CEISAL puedes ver los 10 pasos para sobrevivir al contrato de verano. Si tienes la suerte de que te hayan llamado para trabajar en una UCI (Acojona, lo sé, pero acabarás amándola), Isidro  (@uciero) te desvela los 10 consejos que te ayudarán en el contrato de verano en ella.

Lo de dar consejos no va demasiado conmigo, porque lo que le puede funcionar a una persona, tal vez no sirva para otra. Pero os voy a contar que es lo que hacía yo (y que me funcionó bastante bien) cuando empecé con mis primeros contratos de verano…

1. Sé Puntual

Esto no sólo me lo apliqué en mis primeros contratos de verano si no que lo llevo a rajatabla en mi vida diaria. Ser puntual es señal de buena educación y respeto. Las personas impuntuales están «robando» el tiempo de los demás y recuerda el tiempo es lo único que se nos termina.

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2. En todos los sitios vas a aprender

Tanto si te llaman para la UCI como si te llaman para el centro de AP de un pueblo en medio de la montaña, si tienes ganas vas a aprender muchísimo. Desgraciadamente, en nuestro sistema te pueden llamar tanto para una cosa com para la otra, tengas o no tengas la formación adecuada. Yo pasé en su día por varios servicios y te puedo asegurar que en todos y cada uno de ellos aprendí muchísimo.

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 3. Descubre al mejor docente y pégate a rueda.

A los 5 minutos de llegar a un nuevo sitio ya vas a saber:

  • Quién trabaja bien
  • Quién trabaja regular
  • Quién es la compañera tóxica que siempre está de mal humor «y no le pagan por enseñar a los demás»
  • Quién le encanta su profesión y no le importa explicar las cosas porque «todos hemos pasado por ahí y hemos sido nuevos en alguna ocasión»

No pierdas el tiempo y pégate a rueda de éstas últimas. Exprímelas y aprovecha su conocimiento y sus ganas de enseñar

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En tu contrato de verano, busca a la enfermera que le guste su profesión y pégate a rueda, exprímela. Clic para tuitear

4. Pregunta, pregunta y si tienes alguna duda…pregunta.

Preguntar es la mejor forma de aprender las cosas. Pregunta al médico, a las TCAES, a la señora de la limpieza e incluso al electricista de mantenimiento. Seguro que aprendes cosas nuevas y todos ellos tienen algo que aportar. Más vale que te recuerden por el pesado aquel que preguntaba tanto que «por aquel que cometió ese error tan gordo».

A nadie le molestará que preguntes cosas lógicas. Ello demuestra que tienes interés por lo que estás haciendo. Yo soy de los que bombardea a preguntas (Sí, todavía lo sigo haciendo).

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5. Recibirás aquello que des.

Esta es otra de las máximas que trato de aplicarme en mi día a día. Siempre te vas a encontrar con una manzana podrida, pero son casos aislados. Si das buen rollo, recibirás buen rollo. Si eres cumplidor en el trabajo, el resto de compañeras te verá con buenos ojos. Si te interesas por aprender, se interesarán en enseñarte. Y si eres buena persona, la gente será buena contigo. Recuerda este tuit que leí el otro día y que es de esos que te marcan.

Para ser un profesional sanitario excepcional tienes que ser buena persona. De no ser así, podrás llegar a ser un profesional sanitario reputado académicamente, pero jamás serás excepcional. De nada me sirve que llegues a ser jefe de la Unidad X, profesor de 4 universidades y con 7 Másters si cuando llegas a la Unidad faltas al respeto a tus compañeros y los tratas a base de gritos.

No veas este contrato como un obstáculo, si no como un reto. Es tu «nevera» particular, así que coge carrerilla y salta que seguro que va a valer la pena.

Nos vemos este verano por los pasillos del hospital.

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